Llegué un poco tarde a la discusión, pero bueno, mejor tarde que nunca. Supongo que tiene que ver con que solemos navegar según los intereses que cada uno tiene y pocas veces nos cruzamos entre las diversas comunidades de la blogósfera.
Así fue que circunstancialmente me topé con una extensa, enraizada, y ramificada discusión sobre la Ley del Canon, el proyecto que propone gravar los soportes digitales para financiar el Instituto de Música propuesto en la Ley ídem, que tiene detenida su aprobación, para bien o para mal.
Dejo un recorrido para interiorizarse de la cuestión:
- Presentación del proyecto, por Claudio Morgado, en La Barbarie, más un extenso debate.
- Canon digital en la Argentina, en el Blog de Pablo Mancini.
A los cuales llegué a través del sitio sobre música independiente Zona Indie, y su post ¿Marcha atrás con el canon digital?
No estoy de acuerdo con el canon digital. Argumentos hay de sobra, el ejemplo más claro fue el expuesto en un comentario comparando la idea con la oblea docente. ¿Quién tiene que bancar la educación? El Estado. ¿Quién tiene que bancar la cultura? El Estado. Un resumen de los argumentos en contra puede leerse aquí.
También, es inútil cualquier esfuerzo dirigido a la circulación del producto musical -en donde el formato CD será pronto parte del pasado- si no se formulan y establecen políticas para la producción musical. Esto lo he desarrollado ampliamente en el artículo Las redes del disco independiente. La Ley de la Música de los Músicos Convocados y la Unión de Músicos Independientes representa un enorme esfuerzo en este sentido.
Es indispensable una Ley de la Música, así como existe la del Libro, el Teatro y el Cine. Me da la sensación de que el tema del canon es una forma de desviar las cuestiones de fondo, para demorar la sanción de la ley y desvirtuarla.
Atenti la vizcacha!
PD: Un nuevo sitio específico se armó en contra del canon. No al canon.org, aunque no esté muy de acuerdo con muchos de sus comentarios. Si nos vamos a pelear entre músicos y bloggers, creyendo que ahí está la lucha, estamos fritos.