Archive for 26 diciembre 2006

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Felicidades

diciembre 26, 06

Recibí esta tarjeta y me gustó, así que la hago extensiva a todos…

TARJETA BOLSON

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Necochea Bosque Jazz 2007

diciembre 18, 06

Necochea Bosque Jazz 2007
La cuarta entrega del Festival “Necochea Bosque Jazz” organizada por Radio Maestra, el sello MDR Records y Notorious se llevara a cabo los días 19. 20 y 21 de enero de 2007 en el Anfiteratro del Parque Lillo. Dichos encuentros, con entrada libre y gratuita y que cuanta con el auspicio del Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires fueron declaradas de Interés Turístico Provincial – Municipal y cultural por la Camara de Diputados de la Nacion

Para el primer encuentro se presentarán La Big Band juvenil de Juan Carlos Gesualdi, Verónica Condomí y Ernesto Snajer quienes van a interpretar temas de sus últimos cds “De los tres” y “Cielo Arriba”; además de adelantar temas de sus próximo material. A su vez Snajer, quien recientemente presento su nuevo Cd para la serie Toque Argentino “Despúes de Todo”, también interpretará temas de dicho trabajo.

Para el cierre de dicha noche se presenta el Trío Alfredo Remus- Manuel Fraga-Oscar Giunta, quienes interpretarán temas de su nuevo CD “Querido Bill”: Dicho material, en un claro homenaje al gran compositor Bill Evans fue grabado en vivo en el ciclo de Jazzología.

Para la segunda noche, se presenta La Jelly Rool Trio, Mar del Plata, Aureliano Tango Club. Dicho grupo, liderado por el cantante y contrabajista Aureliano Marin, adelantará temas de su próximo CD a presentarse en el mes de marzo en la Capital y ciudades del interior antes de partir a su gira por toda Europa. Aureliano Tango Club marca un hito en el tango nacional: típica formación de trío de jazz con temas de tango pero cantados con una voz inigualable.

Para el cierre de esa noche se presenta el gran trompetista argentino Gustavo Bergalli junto a tres increíbles músicos; quienes interpretarán temas de su Cd “Tráfico Porteño” (que fue grabado junto a Jorge Navarro), temas propios, de tango y de otros autores. Dicha propuesta es un nuevo proyecto de Gustavo Bergalli, quien luego del éxito que logro junto a Navarro, de su gira por Europa y Sudáfrica, se presenta en el esenario del festival con “Tango-Jazz”.

En el día de cierre se presenta El Remolcador, Blues, Trío Melero-Aberastegui-Iovino que estarán presentando su nuevo Cd “Agua Doce”. un disco nuevo, con temas de brasil con algo de electrónica. Un Cd cálido, agradable y principalmente muy buena música.

Y para el cierre no solo de la noche sino del Festival, tres grandes músicos: luego de mucha ausencia en la Argentina Pablo Ziegler, excelente pianista, compositor y de gran trayectoria en el mundo estará junto al gran guitarrista Quique Sinesi quienes junto al bandoneón de Walter Castro estarán presentando temas del CD Bajo Cero (ganador del Grammy Latino como mejor disco de tango 2005) y adelantrán temas de su próximo proyecto.

Se puede decir que la cuarta entrega del Festival, no se queda atrás con las anteriores sino que sigue sumando artistas de gran trayectoria, de mucho nivel musical, novedades que tiene no solo que ver con lo musical sino también con lo discográfico y también que sigue abriendo sus puertas a los nuevos grupos de la zona que serán la apertura a cada encuentro de todos los días.-

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III Festival de Jazz de Miramar – Homenaje a Gato Barbieri

diciembre 18, 06

Tercer Festival de Jazz de la Ciudad de Miramar –
Buenos Aires – Argentina
18, 19, 20, 21 , 22 y 23 de Enero de 2006
Con la participación de destacados músicos de
Argentina, Cuba, Brasil, Venezuela e Inglaterra se realizará la tercera edición del festival de la ciudad de Miramar “Jazz en Miramar”.
Del 18 al 23 de Enero; 6 días con 3 grupos por día que representaran todos los estilos del Jazz desde sus inicios a la fecha.
Esta edición será un homenaje que se brindará al gran músico argentino, reconocido internacionalmente, Leandro “Gato” Barbieri, que en noviembre del 2007 cumplirá 75 años.
Los conciertos se realizarán en un área cercana a la Plaza Principal de la Ciudad de Miramar y en el Hotel Spa “Puerta del Bosque”, próximo a inaugurarse.
El Festival de Jazz de la Ciudad de Miramar “Jazz en Miramar“ que ha sido declarado de interés municipal es una producción independiente de Patricio Pucci y cuenta con el aval del Municipio de General Alvarado y
su Dirección de Cultura.
Algunos de los músicos que han confirmado su
participación son:
Joel Ewens Quintet (Londres / Inglaterra); Luis Lugo (Cuba); Voce e Eu Bossa Nova (Venezuela – Brasil); Vudu Funk (San Rafael); Martina & Cía (Rosario); El Sosias (Mendoza); Jazz Oil (Pergamino); Ensamble Mar del Plata Percusion; Castiñeyra SamboJazz Trio (Mar
del Plata); Ruben Ferrrero (Bs. As.); Pablo Satek (Bs. As.); Alejandro Demogli Trio (Bs. As.); Elefante (Bs. As.); Alejandro Santos (Bs.As), Tito Oliva Jazz Trio (San Juan y Mendoza), 314 Freebop Club (Mar del Plata)
y Ensamble de Ceremonia CAEMSA (Cap.Fed.)
Dentro de la programación del festival esta prevista la realización de clínicas, disertaciones, muestras artísticas y jam’s sessions en distintos sitios de la ciudad.
Los objetivos que se buscan con la realización del festival “Jazz en Miramar” son acercarle un evento de gran categoría a las personas que elijen para sus vacaciones esta ciudad, con sus playas, bosque, dunas y campo ; presentar y difundir a los artistas que participan; generar un espacio para expresar arte; brindar disertaciones y charlas educativas referentes
al Jazz y realizar clínicas musicales con algunos de los músicos participantes en pos de un desarrollo musical y cultural.
Los conciertos comenzarán a las 20,30hs; la entrada será libre y gratuita en las clínicas, disertaciones, charlas y conciertos que se brindaran en la Plaza Principal; en el Hotel la entrada tendrá un costo.

http://www.jazzenmiramar. com.ar/jm/ festival. htm
http://www.puertadelbosque .com
http://www.danielmartina. com.ar

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Entrevista a Paula Shocron – Osadía femenina

diciembre 5, 06

SERIE MUJERES DE JAZZ EN BUENOS AIRES*

Para qué decirlo, pero, por las dudas, Paula Shocron paulashocronfoto.jpg
es uno de esos personajes extraordinarios que sorprende, por talento, a quien tenga oportunidad de escucharla. Aquí exploramos su historia, su visión de la música, y su experiencia en torno a qué es eso de hacer jazz en Buenos Aires, también para una mujer.


Hay dos etapas en tu carrera, una en Rosario, de donde venís, y otra en Buenos Aires… ¿Cómo fue la experiencia allá, cómo fue el estudio?
Mis estudios fueron clásicos. Yo empecé muy chiquita, en ese momento no se utilizaba el método Suzuki tal como hoy se lo ve, pero en el lugar donde aprendí ya existía el concepto de audioperceptiva que no es lo mismo que la teoría y solfeo tradicionales. Estuve desde los cinco años hasta los dieciséis en el mismo lugar. Ahí me quemé un poco, me agoté de la rigurosidad de la música clásica porque a veces los docentes con esa formación no siempre le encuentran la vuelta para hacer la enseñanza desestructurada. Porque ese concepto de la música clásica como estructurada no es verdad, lo que pasa es que así se lo toma la mayoría de la gente. El pánico escénico viene de esa estructuración de cómo tiene uno que abordar la obra clásica, cuando en realidad existe ese otro costado que es abordarla desde un lugar totalmente libre, cumpliendo lo que hay que cumplir, interpretando lo que está escrito, pero de una manera personal. Tratar de hacer una cosa igual a como lo hizo otro me dejó un poco agotada, incluso tenía muchos miedos. Las únicas audiciones eran una o dos a mitad y fin de año que se hacían en el instituto o alguna que otra vez en el foyer del Círculo -un teatro muy lindo de Rosario-, y sufría un montón. Era tratar de cumplir con algo que nunca iba a poder cumplir, una sensación de nunca poder llegar a lo que me pedían, por más que no fuera así, pero yo sentía eso.
Cuando tenía dieciséis, a fines del ‘96, dije no voy más, no fui a la audición porque ese día falleció mi bisabuela, y no volví nunca más. Fue como decir punto final, fue un corte grande. El lado de la música popular lo tuve siempre en forma personal, en mi práctica diaria la tomaba como el momento de relax, me ponía a sacar canciones. El comienzo con el jazz fue después de ese momento, dos años después, cuando empecé a engancharme de manera medio autodidacta, porque no tenía mucho contacto con gente que estuviera haciendo jazz en Rosario, y yo no era muy grande. Me empezó la curiosidad desde la ignorancia, yo tenía la base clásica y me puse a sacar cosas, a anotar acordes, y a armar estructuras que de alguna manera empezaron a caminar. Obviamente llegó un momento en que dije: estoy perdida y necesito a alguien que me ayude. Cuando empecé la facultad de música todo el mundo pensaba que iba a seguir piano, pero como quedé tan agotada de la cuestión pianística, pensé que no me iba a aportar nada y que me iba a terminar cansando de la música. Como tampoco me veía en otra carrera me anoté en composición, porque decía, de esto no sé, y todo lo que aprenda va a ser para bien, de hecho lo fue. Si me hubiera anotado en piano habría sido frustrante, me habría matado la carrera.

Yendo más atrás, ¿cómo fue que empezaste a estudiar música en esa escuela?
Era muy común en las casas tener un piano, mi abuela paterna tenía uno, y había mucha apreciación musical, mi abuela era una melómana que se sacaba los abonos de música clásica. Sabía leer y tocaba algo pero era más como las mujeres de su época, que muchas estudiaban música pero sin saber demasiado para qué. Y cuando iba a su casa me sentaba al piano, tocaba cosas, sacaba canciones. Mi mamá, que era maestra jardinera y estaba en el área de expresión corporal y música, me escribía canciones y las tocaba. Mi abuela fue la que dijo “con esta chica hay que hacer algo” y me llevó a un lugar de mucho prestigio que es Promúsica de Rosario. Los primeros años eran tipo jardín de infantes, muy intuitivos, y a los siete años estaba leyendo.

¿Y la facultad?
Ahí era todo nuevo, como ver en detalle la historia de la música, y además paralelamente los estilos, que vas copiando. Vas avanzando en masa en armonía, historia, estética, etc. Es lo más completo, me encontré con mucha música del siglo XX que no conocía. Y a la vez empecé a amigarme y a entusiasmarme con el piano.
En el 2000 empecé a ir a los festivales de jazz que se hacen en Rosario, y fui a escucharlo a Ernesto Jodos. Un amigo que estudiaba con él me alentó para que lo contactara, lo busqué y tuve mi primer clase acá en Buenos Aires, que casi fue la primera vez que vine. Ernesto me empezó a orientar en el estilo, las técnicas, así como había estudiado en la facultad con otro tipo de música. Y también me destrabó físicamente porque estaba con una tendinitis que no me podía mover. Había abandonado el piano complementario de la facultad porque estaba hecha bolsa. Cuando tuve que ir a dar el examen estaba muy baqueteada, y tenía 20 años. Ernesto me explicó qué me pasaba, me dio un libro, me ubicó en una técnica, la Alexander, y también justo venía a Rosario una especialista en el tema. Esta técnica la propuse en la facultad en un trabajo pedagógico, para incluirla en la formación musical. Hablando con unos amigos colombianos me dijeron que en Bogotá la técnica Alexander es una materia. Ernesto fue como una especie de ojo clínico, lo cual valoro muchísimo, fue muy acertado. Mejoré mucho más la postura, y me amigué corporalmente con el instrumento a fuerza de haber hecho técnicas corporales, más que estudiar una técnica pianística. Eso yo se lo agradezco a Ernesto quizás más que el estilo y el lenguaje jazzísticos, tantos profesores dando vueltas y ninguno me supo decir bien qué me pasaba.
A Buenos Aires venía una vez por mes a tomar clase, desde febrero hasta fines del 2001. Y en el medio toqué por primera vez en el Festival de Rosario, en un grupo que me llamó para reemplazar al pianista. También había tenido una etapa de investigación personal, y tenía un grupo con el cual tocaba bastante en boliches, y estaba en otro grupo de rock medio spinettoso en donde tocaba el teclado. Grabamos, tocamos en la Sala Lavardén, en boliches de la costa. Pero no fue una etapa muy larga.

Fue un proceso un tanto rápido, ¿no?
Recién ahora me empiezo a dar cuenta de eso, empiezo a ver huecos, en donde las cosas se dieron un poco aceleradamente y no se cubrió todo lo que se tenía que cubrir. Estoy tratando de rellenar esos huecos como cuestiones musicales, tocar en grupo, o los discos escuchados, por ejemplo. Está bueno saber en qué estilo estás, y qué estás escuchando. Me ha pasado de sentirme super avergonzada por no saber de un músico, o no conocerlo tampoco de nombre. Y me dije, eso no puede pasarme más.
Me empiezo a fijar en mayores detalles de la tocada en sí, la interacción, de cómo a veces uno ve la tocada desde uno y no desde el grupo. Una tocada puede parecerte horrible porque vos no tocaste lo que querías, pero por ahí la tocada estuvo buena, es empezar a separar eso y ver cómo funciona el grupo en sí y no la individualidad, porque para eso toco sola. También no llevo tanto tiempo tocando en grupos de jazz…

No se nota…
Quizás me refiero a sutilezas del manejo grupal. También me sirve mucho estar dando clases, más allá de las particulares que vengo dando hace mucho, y estar en el conservatorio y dar clases en algún ensamble. Te permite escuchar desde afuera, porque estando adentro uno percibe todo un poco turbio porque uno está involucrado con su música.

>¿Qué pasó después de tocar en el primer festival?
Fue como un empujón. Una vez que vine a una clase con Ernesto me dijo que había un festival en Lomas de Zamora y que fuera. Fuimos solas con una amiga, nos tomamos el tren y no sabíamos para dónde estábamos yendo. Lo escuchamos a él en el teatro y nos habíamos quedado sin tren para volver, entonces Ernesto nos dice que fuéramos a una jam que había después y que nos traía de vuelta a Capital. Y fue la primera vez que toqué en una jam, y encima en frente de todo el mundo que estaba ahí. Ahí la conocí a Ada Rave, que ahora somos amigas, y dije “uy, una mina”, como si fuera un bicho raro, y ella debe haber pensado lo mismo de mí.

¿Vos percibías algo especial por el hecho de ser mujeres?
No, no…. más allá de vernos como bichos raros. Después me la crucé en un seminario y tomamos teléfonos. Y empecé a conocer muchos músicos que estaban en la misma que yo, y empezaron las juntadas acá, yo venía a las clases y a las sesiones en las casas de los músicos, y después me llevaban a las jam. A fines del 2001 audicioné para los tour de la Berklee de Boston, y cuando estaba rindiendo los tipos me preguntaron si me podía ir para allá con una beca y les dije que no; después me llegó una carta con una beca de una suma importante, que fue una forma de alentarme para seguir en la mía. Como venía la mano en diciembre de ese año no me fui a ningún lado pero la beca fue un empujón. También había aplicado para ir a Amsterdam pero estaba el tema de la legalidad, que tenías que tener una cuenta en euros…
A partir de ahí, Marcelo Gutfraind, que da clases en la Berklee, se enteró de eso y empecé a ir a juntadas con él, que hoy en día es el cuarteto que se fue armando muy de a poco, yo venía una vez por mes. Juntadas, jams, después surgieron las tocadas en vivo.
Fue todo rápido pero natural, mientras estaba estudiando en Rosario tenía cada vez más cosas acá, y venirme a vivir a Buenos Aires fue algo en lo que desemboqué, no algo que tuve que forzar para venir y estar perdidísima, no, vine porque ya no daba más estar en Rosario. Prácticamente no estaba tocando con los grupos que había armado allá, y cuando terminé la carrera me vine. Igualmente vivir acá no es lo mismo que vivir allá y en la casa de tus padres, y empezar a bancarse solo, y entender que una cosa es el crecimiento musical y otra el laburo. Recién ahora estoy empezando a acomodarme, hubo momentos en que pensé que me tenía que volver.

Esto que contás es llamativo, porque gente de generaciones anteriores y especialmente mujeres solían tener dificultades para llevar adelante los proyectos…
¿Vos decís por el hecho de ser mujeres?

No necesariamente, por ahí tiene que ver con una época, más allá del talento, por supuesto…
Sin poner en juicio lo musical, la actitud tiene que ser ponerse cara de músico, no de otra cosa. Después cuando uno ya está instalado te podés relajar un poco más. En ese momento yo venía a Buenos Aires a tocar, no había otra cosa en el medio. Porque a veces, yo soy mujer y me hago cargo de eso, las mujeres nos confundimos, y estando en un ambiente todo rodeado de hombres, es como se empiezan a mezclar las cosas y empiezan las inseguridades, el machismo…

Vos lo resolviste así… ¿qué quiere decir poner cara de músico?
Sin género, una persona músico, y listo. Es más, en tanto tiempo nunca tuve un problema con nadie, a lo sumo alguno que otro decía “uy, una mina, y toca bien…”. Yo no tuve inconvenientes, pero veo mujeres que lo padecen, y se sienten muy inseguras. Es usar la cara de la profesión, no me mires, si querés me visto de invisible… o con una capa (risas).

Es complicado también…
Si una es mujer es mujer, y tiene las cosas de mujer, creo que fue como un mecanismo de inserción para poder meterme en el ambiente. No fue a conciencia, yo lo hacía sin dudar. Ahora estoy super relajada, ahora ya está. Incluso nadie me dijo “parecés un hombre”.

Pero alguna vez te dijeron “tocás como un hombre”…
Eso me parece chistoso. Con lo que tenemos una vez por mes ya somos completamente diferentes, tenemos emociones diferentes, sentimos diferente, la forma de vivir una misma cosa es completamente diferente para un hombre y una mujer. Y eso se traduce en la música, aunque no te lo pueda precisar con mucho detalle. Escucho a algunas pianistas mujeres y escucho que son mujeres, no sé si tendrá que ver con cierto tipo de toque o un cierto tipo de audacia. Como permitirse ir un poco más allá de lo que se controla. Me estoy arriesgando también al decirlo, no estoy muy segura. Pero a veces siento eso, será que las mujeres a veces se pueden sentir un poco más despreocupadas, y pueden arriesgar más, sin sentirse comprometidas por ser mujeres, porque si son buenas o algo buenas, está perfecto, si son malas, son mujeres. Es un concepto un poco machista también, pero tiene esa cosa histórica. Es como no sentirse tan atada a una estructura o al estilo propiamente dicho. Todas las mujeres que conozco –salvo aquellas que son más tradicionales en su forma de tocar- son bastante osadas. Lo veo incluso en mis referentes femeninas de otras generaciones, de una generación anterior, e incluso las que han estado en el free jazz, que ahora son mujeres de setenta años.

>¿Pensás que tiene que ver con el hecho de que se trate de jazz?
No, hay mujeres destacadas en todos los ámbitos. Supongo que se pusieron también la cara de la profesión y no les importó nada lo que han dicho de ellas. Es una actitud de esta época, más allá de los movimientos feministas. Justamente el jazz es bastante machista. Si alguien te dice “tocás como un hombre” te está diciendo “esto es cosa de hombres”.

Por ahí te estaban diciendo también “tocás como un músico”, lo que no deja de ser horrible…
Igualmente hay grandes mujeres en la historia del jazz que demuestran lo contrario y aspiran a más todavía, y son super innovadoras. Lo que noto es que los músicos de mi edad, los que están alrededor de los treinta años, están mucho más abiertos, ya se toman con naturalidad a las mujeres músicas, aunque sean mayoría las mujeres cantantes. Hay muchas mujeres músicas que están laburando pero no se exponen mucho.

¿Y cómo fue la experiencia con Ada Rave y Daniela Horovitz?
Estuvo buenísimo, fue como unirnos las tres al poder. Igual íbamos a lugares muy diferentes, lo que nos fue disolviendo como formación musical, pero a nivel personal somos las tres amigas. También es difícil. Hay como una especie de machismo instalado, que hace que las mujeres nos comportemos entre nosotras de determinada manera. En la cuestión profesional se generaban algunas trabas. Con los hombres es más simple. Resuelven la cosa más fácil, está todo claro desde la entrada, si te gusta bien y si no andate, pero tampoco es todo color de rosa. Todos los grupos que he escuchado de mujeres tienen bastantes problemas, y se disuelven por fallas en el funcionamiento, más allá de que musicalmente estén muy bien. Mucho ciclo menstrual junto tiene demasiadas hormonas (risas). De hecho participé en una experiencia que estuvo muy buena, una obra que se llamó Olimpia, la pasión de existir, de una directora española -ella y la productora pertenecen al movimiento feminista-, en donde éramos casi todas mujeres. La dirección musical estaba a cargo de Carlos Cutaia y yo grabé la música. Me llamaron a través de él porque necesitaban una música mujer. Fue toda una experiencia hacer algo en donde éramos todas mujeres, artísticamente estuvo muy copado.

¿Y ahora cómo van las cosas?
Este fue el año de la presentación del disco en cuarteto, lo seguiremos tocando ya con otros temas, y está en mis planes grabar el trío con Carto Brandán y Jerónimo Carmona. Ahora se me está abriendo el costado laboral, estoy tratando de ampliar horizontes, y eso de alguna manera implica un parate musical, es difícil trascender la provincia de Buenos Aires, la Capital Federal. Estando en Rosario tuve oportunidad de tocar en otras ciudades y provincias, incluso desde acá también, y me gustaría ir a diferentes lugares y abrir para afuera, aunque sé que eso lleva mucho tiempo y mucha paciencia. Estoy en eso.

¿El premio Clarín sirvió de algo?
Me sostiene la puerta -dijo, agachándose y corriendo la cortina para mostrar el trofeo que previene de los golpes que el viento puede ocasionar a la gran ventana-.

 

       

* Material de trabajo para el artículo “Mujeres de jazz en Buenos Aires”, por Berenice Corti, presentado el 11 de enero de 2007 en el IV Congreso de la Sociedad Chilena de Musicología, “Música y Mujer: una mirada interdisciplinaria”.

 

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¿Control o persecución? por Hernán Akershtein

diciembre 3, 06

A raíz de un comentario que Hernán publicó en este blog pidiendo por datos sobre las clausuras en espacios culturales para una nota periodística, pude ver que quien requería información tenía más precisiones sobre el tema -como la cantidad de clausuras efectuadas, y sus motivos- que lo que fue publicado en diversos medios, o haya circulado vía Internet. La nota de investigación fue realizada para el Taller de Redacción Periodística de la Carrera de Ciencias de la Comunicación, UBA.
El texto se reproduce con la autorización del autor.

¿Control o persecución?
La problemática de las clausuras pos Cromagnon
por Hernán Akershtein

Las clausuras abiertas. El reloj marca las 18, en una biblioteca con más de 200 libros en sus estantes y menos de 10 metros cuadrados Rodrigo, Paul y Fabián, tres chicos menores de edad, ensayan canciones de cumbia con una guitarra y un órgano; en otra habitación cinco nenas bailan encerradas mientras desde afuera varios chicos le preguntan a Gisela Demarco, “la seño”, si pueden entrar pero del otro lado de la puerta se escucha un rotundo “no” de parte de las chicas. Subiendo tres pequeños escalones de madera roída, hay 15 chicos tomando su merienda, sentados en sillas de plástico. En ese mismo ambiente se encuentra la cocina en la que Alejandro Benítez calienta más leche y abre un paquete nuevo de galletitas para los chicos. Están por comenzar las actividades de taekwondo y ajedrez, algunos chicos se acercan a los profesores, otros prefieren seguir revoloteando por toda la casa. Ir a la juegoteca, agarrar pelotas, seguir bailando, merendando o ensayando cumbia. Este es el funcionamiento típico de La casa de la cultura “Compadres del Horizonte”,ubicada en Combate de los Pozos 1986, un día normal, lo único extraño es que desde el 27 de agosto se encuentra clausurada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Para las autoridades está clausurada, para todos los demás sigue abierta.
Desde el primero de enero hasta el 25 de octubre del 2006, según fuentes del Gobierno porteño, la Subsecretaria de Control Comunal ya ha realizado 8.411 inspecciones y 425 clausuras a 359 locales, algunos de ellos han sido cerrados en varias oportunidades. Entre los lugares clausurados figuran el Club Atlético Fernández Fierro, el Club Social y Deportivo GON (Garay-Odeón-Neptunia), La casa de la cultura “Compadres del Horizonte”, Centro Cultural El Zaguán, el Club Bien Bohemio. La mayor causa por las que se clausuraron los establecimientos fueron las condiciones de seguridad (106 clausuras), seguidas por la realización de una actividad para la cual el lugar no estaba habilitado (85), la falta de permiso de música y canto (78) y la infracción a la Ley de Patovicas (68).
El 30 de diciembre del 2004 se produjo, durante un recital del grupo musical Callejeros, el incendio de la discoteca República de Cromagnon, donde fallecieron 194 personas y más de 714 resultaron heridas. Este incidente produjo cambios políticos, como la destitución del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Aníbal Ibarra y la asunción de su Vicejefe de Gobierno Jorge Telerman, y cambios culturales como la concientización de la sociedad sobre la peligrosidad de este tipo de locales bailables. El establecimiento no cumplía con algunas normas de seguridad y quedó evidenciado al demostrar que la certificación de bomberos estaba vencida y que la cantidad de público que accedía era mayor al permitido para un local habilitado como clase “c” (1031 personas). A partir de ese momento se dictaron rápidamente dos decretos de necesidad y urgencia en los primeros meses de 2005 y posteriormente se dictaminaron nuevos decretos y resoluciones sobre los boliches bailables. Intentaron hacer más rigurosas las inspecciones para poder controlar la seguridad.
El club GON, ubicado en Pavón 3918, tiene una gran historia que data ya de 81 años de existencia. Comenzó siendo la Sociedad de Fomento Don Juan de Garay, luego de algunos altibajos se tuvo que fusionar con otros clubes del barrio de Boedo, en 1951 con el Club Social y Deportivo Odeón y después en 1968 con el Neptunia Athletic Club. El GON tras la crisis del 2001 logró resurgir como punto de reunión de los vecinos en donde se pueden juntar a charlar, a ver y a escuchar espectáculos. La noche del 17 de septiembre, en la que tocaba un grupo del barrio llamado Manzanas Podridas, fue clausurado por inspectores del Gobierno de la Ciudad amparándose en la reglamentación 1010 que dice que se debe anunciar desde principio de año la programación del lugar y que se puede cambiar con 30 días de anticipación, además se tiene que poseer un contrato de locación de obra con un servicio de ambulancia o servicio médico entre otros requisitos.
El Club Fernández Fierro, ubicado en Sánchez de Bustamante 764, estuvo cerrado por 9 meses porque querían tener todo en orden, cuando lograron hacerlo y reabrirlo fue clausurado porque de una canilla no salía agua caliente (el calefón era eléctrico y el agua demoraba en salir), el personal que atendía la barra no poseía libreta sanitaria y la persona que se encontraba custodiando la entrada no era un patovica autorizado sino alguien del club, violando las leyes 1262 y 1913 que dicen que las personas que trabajan en locales bailables, confiterías como custodios deben estar registrados como patovicas. “Todos los puestos que se cubren en los clubes son por vocación de servicio” cuenta Noemí Onetto del club GON, la gente se acerca a los distintos establecimientos porque tiene ganas de ayudar y no cobra nada por las tareas que realiza.
La ya citada Casa de la Cultura “Compadres del horizonte” fue clausurada en la madrugada del 27 de agosto por inspectores del Gobierno de la Ciudad pertenecientes a las áreas de Fiscalización y Control y Seguridad e Higiene mientras se desarrollaba una actividad nocturna de canto y baile. Según los integrantes de Compadres, ellos cumplían con las normas básicas de seguridad: tienen la instalación eléctrica en orden, matafuegos cargados, carteles de señalización, luces de emergencia y cintas antideslizantes. Ese día los inspectores decidieron clausurar el lugar argumentando que faltaba una cámara de ventilación en el baño de hombres, que no había máquinas expendedoras de preservativos en los baños, que el tablero no poseía contratapa y que faltaba una ventilación arriba de las 3 pantallas que hay en el salón principal.
El negocio de las máquinas expendedoras de preservativos es enorme, en la Argentina existe una sola empresa, Allclean, que provee dichos artefactos y según la ordenanza 51189 del Gobierno porteño obliga a todos los locales que realicen algún tipo de espectáculo o actividad cultural a poseer uno por baño. El precio del alquiler es de 25 pesos, pero multiplicado por todos los lugares que deben tener estas máquinas, el negocio es perfecto.
Esa misma noche, a penas le colocaron la cinta de clausura, los Compadres y Comadres la sacaron enfrente de la policía, que tenía como orden desalojar el lugar. Los uniformados les indicaron que bajaran la música y que finalizaran la actividad tranquilos. Posteriormente a la clausura y tras recibir apoyo de vecinos, artistas, trabajadores de la cultura, grupos de comunicación popular y otros centros culturales decidieron mandarle una carta al Jefe de Gobierno, Jorge Telerman, para pedir la nulidad de la clausura pero no obtuvieron respuesta alguna.
Desde Compadres del horizonte se quejan de que les pidan la habilitación municipal a una asociación civil sin fines de lucro cuando no existe ninguna legislación que encuadre a este tipo de actividades. A su vez denuncian que el Gobierno de la Ciudad está persiguiendo a los pequeños centros culturales que intentan expresar una forma de expresión diferente y que no controlan apropiadamente a las grandes empresas y a los principales dueños de la cultura.
Al observar el cierre sistemático de clubes sociales y deportivos barriales,
teatros independientes, bares culturales y peñas, la red de cultura de Boedo, una asociación que agrupa distintas instituciones y agrupaciones del barrio, organizó un petitorio al que titularon no a las clausuras de espacios culturales. En él llamaban a vecinos, artistas y representantes de agrupaciones barriales a firmarlo para poder presentarlo en el Gobierno de la Ciudad. El primer petitorio, que se cerró el 18 de octubre, obtuvo una adhesión de 150 firmas pero un segundo petitorio, que se va a presentar después del 20 de noviembre, contara con 1000 firmas.
Sostienen que los espacios sociales y culturales cumplen con la función de articular la participación de los vecinos con la producción de los artistas locales en un contexto de valores solidarios y de trabajo en conjunto y que además son constructores de ciudadanía, de participación social, colectiva y democrática. Lo que denuncian es que se pasó de una acción de cierre por las deficiencias que existían en Cromagnon a una política indiscriminada de clausuras. Las multas que se aplican en los establecimientos son de 3000 o 6000 pesos, gastos extraordinarios que los lugares no pueden afrontar. Por eso solicitan la interrupción inmediata de estas acciones.
Creen que no existe una normativa específica para estos centros barriales y pretenden trabajar en conjunto con las autoridades para poder desarrollar las reglas, que deben ser viables para no volver a caer en el mismo dilema. “No queremos confrontar, queremos buscar una solución alternativa porque somos parte de esto” explica Ildefonso Pereyra, integrante de La Red de Cultura de Boedo.
Desde la red creen que con esta política de clausuras lo que ha logrado el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires es confrontar a la cultura informal, la cultura popular, la cultura alternativa, la cultura de los barrios. De continuar con esta actitud, quedará tan sólo una cultura, la oficial, en manos de unos pocos empresarios y la cultura popular e independiente dejará de existir.
Del lado del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no quisieron dar respuestas sobre la posible persecución y clausura de los clubes de barrio, centros culturales y locales artísticos, el único medio con el que dialogaron fue con el Diario Clarín al que Federico Peña, Subsecretario de Control Comunal de la Ciudad, les negó cualquier tipo de persecución y replicó: “Hay quienes desean desarrollar estas actividades sin cumplir ningún requisito. Controlamos con la misma actitud pos Cromagnon, pero ahora hay presión para que se ablande la verificación”.
Jorge Devincenzi, periodista que aporta notas para la revista Causa Popular, señala que los inspectores de la ciudad clausuran por las dudas, siempre hay que investigar los casos en particular y asegurarse de que las leyes se cumplan, si estas no sirven habrá que modificarlas. Jorge agrega que en la Argentina recién cuando sucede un hecho de gran envergadura el problema sale a la luz; por ejemplo ocurrió Cromagnon y se clausuran todos los lugares o murieron cinco trabajadores textiles y se descubrieron los talleres clandestinos o volcó un micro de dos pisos y se sorprendieron porque son inseguros.
Guillermo Kellmer, periodista de Clarín, sostiene que se debe llegar a un punto de equilibrio. No tendría que ser la política de clausuras que denuncian las asociaciones, ni el cumplimiento excesivo de las leyes al que se aferra el Gobierno porteño. Si las leyes no son las correctas se deben modificar para que logren adecuarse a las situaciones, respetando la diversidad de lugares (no es lo mismo un estadio que un club de barrio o centro cultural) y priorizando la seguridad de las personas.

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Trabajo y espacios para los artistas

diciembre 3, 06

Me llegó este mail solicitando adhesiones:

Colegas y amigos: la única manera que cambien las cosas, y mejoren, es uniéndonos solidariamente y defendiéndonos, aunque el hecho que se sigan cerrando los lugares para tocar no nos toque directamente. Por favor,
ayuden a difundir ésto y manden su adhesión. Gracias !

Ante la falta de trabajo y de espacios para desarrollar actividades artísticas y el cierre de centros culturales independientes en el
ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, los abajo firmantes apoyamos la iniciativa llevada adelante por el M.U.R. (Movimiento Músicos Unidos por el Rock), Autoconvocados por el Tango, Lucharte, músicos independientes,
experimentales y teatristas independientes (organizaciones integrantes del Frente de Artistas en Lucha) presentada  al legislador de la Ciudad de Buenos Aires “Chango” Farías Gómez” para exigir al Gobierno de la Ciudad las siguientes reivindicaciones:

– Protección del trabajo y espacios para la producción artística de todos los músicos y demás artistas. No se puede continuar con la
obstaculización del desempeño artístico.

– Habilitación de parques y plazas para las bandas en promoción,  habilitación de  circuitos artísticos. Lo propio debe ocurrir con teatro y
centros culturales oficiales.

– Elaboración de un Plan cultural , que  ofrezca en barrios y circuitos céntricos el trabajo de los artistas,  con acceso a espectáculos gratuitos
al público. Financiado por el Estado y bajo gestion de los artistas.

– Restitución del Circuito Rock y del programa Tango a los Barrios en base al convenio firmado por Autoconvocados por el Tango y Patrimonio
Cultural de Gobierno de la Ciudad en 2006.

– Reversión de la precaria situación laboral de los artistas. Reversión de las condiciones de contratación actual y supresión de las normas que devengan en los músicos  altas cargas tributarias .

Envianos tu  adhesión (si es posible con DNI)
trabajoyespaciosparalosartistas@yahoo.com.ar