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Fallo judicial en favor de la música en vivo

febrero 19, 08

La Unión de Músicos Independientes (UMI) informó sobre el fallo del Superior Tribunal de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires ante la presentación de inconstitucionalidad de las reglamentaciones sobre música en vivo, realizada por esta asociación civil el año pasado, tal como informamos en un post anterior.

Dice el fallo textual:

EL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA RESUELVE:
Hacer lugar parcialmente a la acción deducida y declarar la inconstitucionalidad del segmento del artículo 15 de la ordenanza nº 24.654 que expresa “hasta un máximo de 5 artistas”; del segmento del art. 1, inciso e, 1, de la resolución Nº 10/05 SSCC, que expresa “naturaleza y descripción del espectáculo; número de personas que ejecutarán el espectáculo; nombre de la banda o persona que ejecuta el espectáculo”; y del segmento del artículo 2, apartado a) del Anexo I de la resolución 878-MGGC/06, que impone como contenido de la solicitud del permiso especial “el cronograma anual que incluirá fechas de realización y horarios de inicio y finalización de la actividad propuesta”.

La UMI, por su parte, emitió el siguiente informe:

 Con fecha 8 de febrero de 2008, el Tribunal Superior  de Justicia emitió la sentencia definitiva en el juicio que había iniciado la umiUNIÓN DE MÚSICOS  INDEPENDIENTES ASOCIACIÓN CIVIL umi(UMI) en el 2007 al Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires  El fallo declaró la inconstitucionalidad de 3 normas
 que avasallaban los derechos de los músicos:

1- El segmento del artículo 15 de la Ordenanza Nº  24.654 que expresaba que en un local sólo podía  haber  “hasta un máximo de 5 artistas”;

2 – El segmento del art. 1, inciso e, 1, de la  resolución Nº 10/05 SSCC, que expresaba que podía  solicitarse a los músicos que iban a tocar “naturaleza y descripción del espectáculo; número de personas que ejecutarán el  espectáculo; nombre de la banda o persona que ejecuta el espectáculo”, no pudiendo contarse con un  reemplazante; y

3 – El segmento del artículo 2, apartado a) del Anexo I  de la Resolución Nº 878-MGGC/06, que imponía a los teatros, clubes barriales, asociaciones de fomento,  etc.  la solicitud de un  permiso especial para hacer música en vivo que incluya   “un  cronograma anual que detalle  todas las actuaciones a realizarse con descripción de horarios  de inicio y  finalización de la actividad propuesta” .  Es así que se ha logrado vencer el principal obstáculo para que los espacios citados puedan desarrollar la actividad de música en vivo.

 A partir de ahora las normas citadas resultan  inconstitucionales,   careciendo de ejecutoriedad.
 
 Este fallo resulta un hecho histórico porque:

 – Es muy reducido el número de demandas que solicitan la  inconstitucionalidad de normas y que prosperan;

 – Una organización de músicos fue tenida en cuenta como parte
 legítima para representar al sector,  e iniciar una acción de este tipo;

 – Es un paso adelante en los derechos de los músicos  para mejorar las condiciones en las que se desarrolla  la actividad musical; y

 – Resulta un freno al avasallamiento que puede realizar una legislación absurda sobre la cultura y el arte.
 
 Esta sentencia fue dictada por el Tribunal Superior de Justicia de la  Ciudad Autónoma de Buenos Aires y resulta el último recurso constitucional para obtener una declaración de inconstitucionalidad.
 
 Si bien el planteo de que no se requiera un permiso especial para el desarrollo de la música en vivo no fue admitido, se logró establecer un claro punto de  inflexión en la normativa que regula la música en vivo, abriendo las puertas para otros pedidos de  inconstitucionalidad, que serán presentados en el corriente año.

 El objetivo principal de la acción se cumplió con  creces: Mejorar el bajo punto de equilibrio en el que  cayó la actividad luego de la tragedia de Cromañon.
 
 Información en detalle:
 
 El avasallante cerco que se creó alrededor de la música en vivo junto con las numerosas e  indiscriminadas clausuras de locales donde se desarrollaba la misma  tiene como consecuencias catastróficas: la  postergación de la cultura (escuchar  música resulta ahora un privilegio, pocos lugares,  entradas caras, poca  variedad de artistas) y el perjuicio en nuestra  calidad de músicos  trabajadores que sufrimos en nuestro derecho constitucional de trabajar libremente.
 
 Conforme este panorama, la UMI envió una  carta-documento (CD 806936919) al Sr. Jefe de Gobierno, en aquel momento Jorge  Telerman, intimándolo para que en el plazo de diez días hábiles instrumente y ponga en funcionamiento  las medidas necesarias a fin de garantizar el ejercicio del derecho  constitucional de trabajar. La carta-documento fue recibida en mesa de  entrada de la Jefatura de Gobierno el 4 de Octubre de 2006.
 
 Ante la falta de respuesta, la UMI convocó a 2  reuniones de músicos en la puerta de la Jefatura de Gobierno (Av. de Mayo  555) el 31 de Octubre y el 27 de Noviembre, ambas de  2006.  Pero esto  tampoco generó en el gobierno de  turno ningún cambio ante la legislación vigente y  continuó la persecución que seguían sufriendo los  espacios.
 
 Entonces, en un hecho sin precedentes, la UNION DE  MUSICOS INDEPENDIENTES  ASOCIACION CIVIL (UMI) inició una acción judicial, siendo la primera  asociación de músicos en el país en demandar al Gobierno de la Ciudad  Autónoma de Buenos Aires.
 
 La demanda fue presentada el 15 de febrero de 2007 ante el Tribunal  Superior de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (máxima  autoridad judicial  en el ámbito de la Ciudad) y tenía como objeto declarar la  inconstitucionalidad del artículo 4.7.2.1. del Código  de Edificación, la Resolución Nº 878/06 del Jefe de  Gobierno, la Ordenanza Nº 24.654, el Decreto de Necesidad y Urgencia Nº 1/05, y el Decreto de Necesidad y Urgencia Nº 2/05. Se creó así el  Expediente Nº 5167/07 “Unión de  Músicos Independientes Asociación Civil c/ GCBA s/ Acción Declarativa de
 Inconstitucionalidad”.
 
 Resultó un pedido de fondo. Se requería que los músicos no necesitáramos de un permiso, habilitación o  autorización especial o particular que nos habilite a trabajar ejecutando música en vivo. Todo  ello a fin de respetar los principios de igualdad, de razonabilidad que deben imperar en las reglamentaciones de los derechos y garantías de las  personas, así como las cláusulas constitucionales de progreso y desarrollo económico. También los derechos de propiedad intelectual de los autores  e intérpretes toda vez que afecta su derecho moral de  poner en conocimiento del público su obra al limitar discriminatoriamente los espacios de  difusión, y el derecho a trabajar que tenemos los  músicos como ciudadanos, atento que para que podamos trabajar en un espacio se requiere de un  permiso distinto del que permite al lugar funcionar como tal.  
 
Posteriormente, el 18 de abril de 2007, el Tribunal  por 3 votos a favor sobre 5, admitió la demanda, o sea, se consideró que  lo cuestionado era materia de debate. No es menor mencionar que muy pocas  acciones son admitidas, y la iniciada por la UMI pudo reunir los  requisitos exigidos:

 El Tribunal consideró que la UMI estaba legitimada  para interponer la acción de inconstitucionalidad, que el Tribunal era  competente atento que  las normas citadas eran atacadas por razones de índole constitucional local y nacional y de derecho  internacional de los derechos humanos, y que la demanda estaba fundamentada correctamente.
 
 Seguidamente, se corrió traslado de la demanda al  Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, quien contestó vencido el  plazo, por lo tanto se desestimó dicha presentación.
 
 El 12 de septiembre de 2007 se realizó la audiencia  pública en la cual tanto la UMI, como el GCBA y el Ministerio Fiscal  expusieron sus fundamentos.  En la misma, el presidente de la UMI,  Diego Boris expresó: “No podemos aceptar que se  instale el concepto que la música en vivo es peligrosa para la sociedad. Luego de la  tragedia de Cromañón, todos comprendimos la locura que  significaba encender una bengala en un lugar cerrado,  lo peligroso de una mala señalización, lo perverso de  una puerta de emergencia cerrada. Pero el Gobierno de  la Ciudad legisló con el criterio de que el peligro es  la actividad y no las condiciones en las que  se desarrolla”. Acto seguido Boris  empuñó una guitarra y tocó una  canción llamada “Cuando el amor no se pone de  acuerdoy luego  manifestó “Si esta actividad la hubiese desarrollado  en el café de la  esquina, ese lugar podría ser multado o clausurado.
 ¿Alguien de esta  sala  se sintió intimidado o inseguro, se alteró el orden o la seguridad?, creo que no”, señaló el músico.

Felicitamos a la UMI por este excepcional logro, y sugerimos entrar en contacto con la Asociación de encontrarse ante una situación que no contemple lo dispuesto en este fallo.

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