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El Cuatriyo, yass argentino

mayo 15, 08

Muy buena nota que plantea del tema de la identidad en el jazz argentino, una de nuestras obsesiones. En cuanto podamos, dejamos un comentario con algunas preguntas que nos surgen al respecto.

Un colectivo que se dedica al yass: El Cuatriyo

cuatriyo.jpg

El grupo integrado por Fernando Lerman, Alejandro Manzoni, Máximo Rodríguez y Leandro Savelón mostrará este domingo su cruce entre los lenguajes del jazz y la música rioplatense, enriquecido por una filosofía cooperativa: “Todos somos compositores, cada uno sigue su línea y su propio recorrido”.

Por Santiago Giordano

Escribir sobre música muchas veces exige un acto de soberbia, una fanfarronada acaso necesaria para sostener, de cualquier manera, la ambigua tarea de traducir en palabras lo que pudo haber dicho el sonido. Más allá de las discusiones que desde hace siglos son parte de la fruición musical y sus consiguientes manifestaciones escritas, hay oportunidades en las que asoma la palabra capaz de resumir, con la fuerza de una sigla, lo que se cifra entre los sonidos. Es el caso de yass, el término que adopta el grupo El Cuatriyo para explicar la propuesta de su primer trabajo discográfico. Como el jazz, pero pronunciado con tonada del Río de la Plata; algo así como una traducción parcial que, sin variar el significado, quiere decir otra cosa. El grupo tomó el término prestado del programa radial Revuelto Gramajo, de FM La Tribu, y ahora es la carta de presentación de su primer disco, que lleva el nombre de la agrupación y que presentarán este domingo en Notorious (Callao 966).

“A la hora de decir qué música tocamos nos pareció interesante definirla de esa manera”, explica Fernando Lerman, saxofonista del cuarteto. “Siempre me preocupó el tema de la identidad y prefiero, por ejemplo, tocar un ritmo de chacarera como debe ser y permitirme cierto enriquecimiento armónico respecto de una chacarera tradicional. Pero la idea no es partir del jazz para hacer un aire de folklore. Hay muchos músicos que estudiaron en Estados Unidos, en la Berklee, por ejemplo, y les basta tocar un seis por ocho para sentir que están haciendo una chacarera. Lo de El Cuatriyo es lo contrario: tocamos música argentina y nos permitimos usar algunos recursos del jazz.”

Detrás de esa idea que desde hace décadas jalona buena parte de la mejor música popular argentina, junto a Lerman están Alejando Manzini (piano y acordeón), Máximo Rodríguez (bajo y guitarra) y Leandro Savelón (batería y percusión), músicos experimentados. “Ojo que esto no lo inventamos nosotros, ni mucho menos”, aclara el saxofonista. “Hay muchos músicos que enriquecieron la música argentina desde ese lugar, tanto desde el ámbito clásico o académico, como Ginastera o Guastavino, como del ámbito más popular como Waldo de los Ríos.”

Si bien el de las etiquetas no deja de ser un terreno cenagoso, Lerman abona la idea de un jazz de marca nacional. “Creo que hay dos maneras de jazz argentino”, explica. “Uno que parte de los ritmos nacionales, folklóricos o urbanos, y se permite usar los recursos del jazz, como es el caso nuestro, y otro que actúa de manera inversa, tomando el jazz como referencia principal y agregando algún color local. Son dos actitudes diversas, pero muy válidas estéticamente. Este tipo de cosas se dieron también en la literatura y en otros ámbitos del arte. Sin ir más lejos, en Borges se dan las dos posturas: por un lado te cuenta del compadrito y por otro lado recurre a las sagas nórdicas.”

El disco de El Cuatriyo, editado recientemente, es doble. La primera parte está integrada por composiciones propias y la segunda, además de un video de presentación del grupo y tres sobre temas que están en el primero, propone lo que los mismos músicos del cuarteto llaman “standards de acá”: versiones de “Cinco siglos igual”, de León Gieco; “La murguita de Villa Real”, de Alejandro del Prado, y “Parte del aire”, de Fito Páez. “En ese caso imitamos el recurso y la actitud de los jazzistas clásicos –advierte Lerman–, tomamos un tema de un repertorio cercano a nosotros y lo exponemos según nuestro impulso, recreándolo a través de la improvisación.”

En los temas propios hay ritmos de guarania, chacarera, milonga, candombe, entre otros, que componen un mosaico variopinto. “En cuanto a cómo armamos el repertorio, la dinámica del grupo es muy democrática”, continúa el saxofonista. “Todos somos compositores, cada uno sigue su línea y su propio recorrido, pero naturalmente nos encontramos en esto de la identidad. Por eso decidimos armar un grupo, trabajar como grupo y ponerle un nombre de grupo, y no el nombre de un solista seguido de un adverbio de cantidad. El Cuatriyo es un colectivo y cada uno tiene su espacio para sus propias composiciones.”

El trabajo fue grabado a mediados del año pasado en toma directa, es decir que suena tal como será mostrado en el concierto de Notorious. “Buscamos reflejar la misma energía en estudio y en el escenario”, concluye el músico. “Todos los que formamos el grupo estamos en varios proyectos distintos y podríamos caer en la tentación de hacer un ciclo con invitados, pero tratamos de no hacerlo en este primer disco, de tocar nosotros cuatro, aprovechando las distintas combinaciones instrumentales que se dan dentro del cuarteto. Yo toco tres saxos –alto, soprano y barítono– y la flauta, Alejandro Manzoni toca piano y acordeón, Máximo Rodríguez el bajo y en un tema la guitarra, Leandro Savelón es baterista y percusionista; en fin, se da una dinámica tímbrica que es muy atractiva.”

Fuentes: XT+ (el nuevo y muy buen blog de Recursos Culturales) y Página 12

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4 comentarios

  1. Es interesante el planteo de Fernando Lerman sobre que existirían dos tipos de jazz argentino. Particularmente, al haber estudiado uno de ellos (el que Fernando denomina como aquél que desde el jazz incorpora colores locales) me surgen las siguientes preguntas: ¿qué implica -como política estética- pararse desde la música argentina y no desde el jazz? ¿Qué invalida haber estudiado en la Berklee -es decir, el canon jazzístico norteamericano-? ¿O acaso el artista no puede hacer una relectura de ésto, tal como han hecho grandes artistas populares formados en la música académica?
    Mi opinión es que es poco útil tomar algunos procesos en bloque: es como pensar el jazz sólo desde lo que se nos vende de Norah Jones y no también con Nina Simone, o desde las orquestas blancas que animaban tropas en la segunda guerra -enviadas por el gobierno-, y no desde los compromisos de John Coltrane o Max Roach (cada uno en su estilo). El jazz es mucho más que su estereotipo.
    Igual, me parece muy productivo este debate, habla de un campo artístico dinámico que reflexiona, se plantea cosas, y produce en consecuencia. Ojalá podamos continuarlo, por esta vía o cualquier otra.


  2. muy interesante las notas..
    hace años cuando se hablaba de este tema,
    saltaban los uruguayos a decir que la base de todo era el candombe y encima, que les pertenecia!!
    a mi entender culturalmente, ademas de en otras muchas areas del desepmeño humano, uruguay sigue siendo, ha sido y sera, siempre una provincia argentina, y que esto no ofenda a nadie, pero es la realidad, y nosotros, argentinos, deberiamos tenerlo muy claro para no comernos ningun nacionalismo inventado, encima por gente a quienes practicamente damos de comer.
    ademas, todos los negros que recibieron (uruguay), no llegaron del africa directamente, sino que eran afro-argentinos que luego de vivir aqui por casi 200 años, huyeron de buenos aires en el siglo XIX cuando las guerras intestinas, que lo primero que reclutaban y mandaban la frente eran argentinos de color..
    pero previamente a huir, fue aqui donde practicaban candombe, bambula, semba y demas ritmos, que luego darian la base al sincretismo actual del candombe, que por cierto, no es el mismo que hoy se toca en uruguay, pero todo esto sucedia mucho antes que existiera montevideo..
    pero aclarado esto,
    (porque nos comemos cualquier pelicula cuando no conocemos el tema y terminamos creyendo que rada y los fatorusso inventaron el candombe, no?)

    hoy crece la conciencia y la busqueda del elemento afro en nuestra musica, nuestra historia e identidad, en manos, por suerte, de las generaciones mas jovenes que desoyen de los prejuicios sociales y las leyes fundamentalistas y racistas dictadas por sus mayores, y van al grano, a la historia oculta, a lo que paso en verdad, y no a lo que cuenta felix luna y los historiadores de universidad que jamas bajan a mojarse las patas en el barro y que no pueden diferenciar un ritmo afro, del sitar de ravi shankar

    pero aun asi, el argentino, desconoce, o en todo caso, no siente incorporada aun en su sangre, la sincopa, que es el aporte afro a todas las musicas,
    en consecuencia, los jazzistas que vuelven de boston me dan un poco de risa,
    por que creen que es algo que se puede estudiar o que ¡hay que ir tan lejos para que alguien te cuente lo que paso aca?
    musica negra es musica de esquina, tambor, barrio conventiyo, solar, y antes de pasar a hablar del jazz moderno y chick corea, deberian tratar de meter un golpe basico de murga en un tambor, y bucear en la enorme cultura afro, mal que les pese a los blanquitos con apellido europeo, que aun subterranea subyace en todo lo argentino.

    carmen de las mercedes oliva
    pd: si, soy afro-argentina de 5 generacion.
    (ni uruguaya refugiada, ni caboverdiana recien llegada, ni dominicana trabajadora del sexo)


  3. Que bueno encontrar gente que piense asi, y que, aunque sea muy de a poco, se vaya quitando el polvo de los siglos y el engaño de la historia que nos enseñan, aun hoy, en la escuela.
    argentina, TAMBIEN, fue y si se quiere ES, un pais afro, y, pese a que las castas de poder han querido siempre esconder este hecho crucial para entendernos, (para mostrar al exterior que somos mas europeos que los mismos europeos), la africania subyacente en nuestra cultura es innegable y estamos recien en los albores de descubrir lo que realmente paso, que musica y como tocaban, y su verdadero y real peso, tema aparentemente sin interes para todos los intelectuales que han historiado la argentina.

    tambien me alegro por la nota a lerman, y su concepto, que recien ahora esta teniendo alguna impronta seria
    y la cual la gente identifica inmediatamente
    en los conciertos por que hay verdad, honestidad
    y refleja nuestro tiempo actual en musica.

    quiero ademas decir, que bandas como aca seca, que suena muy bien, y hoy parece de moda, mal hacen en creerse que inventaron la polvora, la fusion argentina con jazz, etc, pues
    ya dino saluzzi, en un contexto muy distinto al actual, habia empezado a cruzar ritmos varios de este pais con el jazz en los años 70.

    por otro lado la situacion de los jazzistas llegados de estados unidos o europa, es verdad, dan risa:
    no podes venir a hacerte el telurico y tomar un ritmo ternario lavado y decir que es una chacarera
    y en tu vida escuchaste a sixto palavecino, creo yo..
    y eso se nota en el primer compas,
    solamente podes hablar si tocas chacarera como es,y recien despues intentar cambiar la cosa sin perder el ritmo, que es la escencia.
    si tocas la zamba del laurel y despues le metes tanto tuco que ya no queda ni el ritmo de la zamba , ni su melodia, ni nada, mejor decir que es un tema propio, por que no hay quien lo reconozca, ni siquiera como lo que dice ser.

    pero por otro lado las incursiones de los
    musicos santiaguenños en modernizar han sido catastroficas, pues gente como peteco, a quien admiro como compositor, dificilmente conozca las armonias del jazz, que tan bien han sabido utilizar en los 50 los brasileños cuando surguio la cosa de la bossa nova, y
    aunque seas mister chacarera, no te podes colgar una electrica si no tenes idea de la historia de la guitarra que nacio en un contexto muy diferente y para tocar una musica muy distinta.

    la sintesis es, que hay que meterse con los generos en profundidad, piazzolla innovo, porque antes tenia el tango tradicional, y toda su historia metida en hasta en las uñas,
    los jazzeros no conocen el folklore ni el tango, ni muestran respeto por su propia cultura pues no lo estudian, y lo tocan mal

    péro recuerdo bandas como pedreira-belmonte-balle, el trio semblanza de toker-lugano-snajer, (que despues fuera muy copiado por el ya famoso trio vitale-baraj-gonzalez que tambien aporto lo suyo)
    que en los años 80 hacian un folklore realmente de vanguardia y argentino, con elementos de jazz, rock y todo el tuco que quieras imginar y aun seguian sonando super-argentinos, y por tal la gente los apoyo.
    este es el parametro de la musica argentina moderna para mi, y no los giles que vienen de afuera a mostrar cuato pelan y no te conmueven en lo mas minimo por que no hay sustancia ni corazon en lo que hacen y muncho menos, argentinidad

    vaya la reflexion, para la confusion por la que suelen atravesar los musicos jovenes argentinos cuando se empiezan a preguntar quien soy, y que musica es la que mejor me cuadra

    saludos


  4. Gracias por los comentarios, denotan un gran interés en la temática y profundidad. Dejo mi opinión: hasta aquí de acuerdo en que empezamos a reconocer nuestras raíces afro, veladas por siglos de racismo, ocultamiento, y, como se decía, la pretensión de creernos la “sociedad blanca” de latinoamérica. Hay mucho que trabajar en ésto y ya se lo está haciendo.
    Por otro lado, creo que puede haber distintos caminos para llegar a la misma cosa, si pensamos afroamérica o latinoamérica como un todo en términos históricos, y de procesos políticos y económicos. Como dice Lerman, hay propuestas estéticas distintas, pero igualmente válidas.
    Desde este blog de jazz en Argentina defiendo el jazz hecho acá, y seguro que hay cosas que me gustan más y otras menos. Particularmente sé (y está publicado acá mismo) que hay músicos que no pretenden hacer folklore ni tango desde el jazz, sino un jazz de acá, y eso está bueno si además está acompañado de calidad y conciencia estética. Una de las claves del jazz es la deconstrucción (desde Parker o Mono Villegas) para realizar una construcción colectiva en la improvisación, justamente no se trata de “respetar” nada, sino de crear a partir de.
    Pero insisto, a cada quien lo que más le gusta… más bien, me parece, es hora de buscar puntos comunes y empezar a amucharnos en un mismo lado del mostrador. Lo afro puede ser un eje, la música popular, otra.
    Ya bastante se ha hecho por generar contradicciones entre quienes, en definitiva, peleamos por lo mismo: la resistencia a un modelo único que no quiere saber nada de creatividad, libertad, y expresión popular conciente de sí misma.
    Saludos fraternos…



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