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Ley de la Música: el momento es ahora – Por Berenice Corti

mayo 7, 10

Publicado en Living Jazz Nº 3

Ya en nuestra columna del número 1 de Living Jazz hacíamos mención a la formidable oportunidad que representa el debate sobre la Ley de la Música en función de garantizar los derechos culturales de la sociedad y los derechos de los artistas y trabajadores de la música.
Son conocidos los beneficios económicos y de difusión que otorgan espacios como el Instituto Nacional de Cinematografía o el Instituto Nacional del Teatro, o herramientas como las leyes de fomento por actividad. En la música nada de esto existe.
Así, cuando no hay protección de los ciudadanos el más fuerte es el que impera. Los músicos que se inician deben someterse a condiciones de explotación (el conocido “pagar para tocar”). Los que logran consolidar una trayectoria, muchas veces deben asumir los costos de una actividad que puede pagar de todo -o casi todo: alquileres, impuestos, salarios- pero no el esfuerzo y la calidad de los que generan el hecho cultural, y con ello, una actividad económica que deviene en compras de insumos, campañas de prensa, movimientos turísticos, organización de giras y toda una serie interminable que contribuye a consolidar las llamadas industrias culturales, cuyo germen sólo fue sostenido en base al esfuerzo personal y particular. Es hora de que el Estado y la sociedad reviertan esto.
Una Ley de la Música, vistos los proyectos en danza, deberá permitir que las propuestas artísticas autogestionadas -de manera prioritaria- puedan ser llevadas adelante con el apoyo del Estado, que es quien debe garantizar la circulación diversa de los productos culturales a través de redes alternativas y diferenciadas del mercado. Deberá también establecer reglas claras para los espacios de música en vivo: no se les podrá exigir una autorización especial -a la sazón, discriminatoria, como lo demostró la Unión de Músicos Independientes- pero sí un compromiso con la actividad para esperar beneficios impositivos, por ejemplo. Y los músicos tendrán las herramientas para encuadrar su actividad según se trate de una contratación o de una producción independiente.
Nuestra activa intervención en estos debates aparece como indispensable para modificar esas penurias que artistas y muchos de los implicados en la actividad musical, en mayor o menor medida, han sufrido o continúan padeciendo. Nadie lo va hacer por nosotros.

* Investigadora en Música y Cultura. Fue productora independiente de conciertos de jazz.

One comment

  1. Como parte interesada y como ciudadano comun pienso que es necesario revisar, corregir, replantear e impulsar todas las acciones que permitan una cultura mas digna, desde lo artistico hasta lo laboral y profesional. Son tiempos dificiles por las antinomias politicas pero tambien ideales porque la gente comun esta viendo que todo puede ser cambiado, incluso los viejos dominios reservados a los poderosos.



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