Posts Tagged ‘Hablemos de Jazz’

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Lo “afro” en el jazz argentino (1)

mayo 23, 10

Ponencia a presentar en el IX Congreso de la Asociación Internacional de Estudios en Música Popular, Rama Latinoamericana, 1 al 5 de junio 2010, Caracas, Venezuela.

¿Qué tensiones culturales plantea la práctica de una “música negra” por parte de músicos “blancos”?

Resumen:

Lo afro en el jazz argentino:

“LOS BLANCOS HACEMOS LO QUE PODEMOS”1

Por Berenice Corti / Maestranda en Comunicación y Cultura UBA

En estudios ya realizados sobre aspectos discursivos de temáticas de identidad presentes en la producción del jazz argentino, tanto en los dispositivos de composición musical como en los modos en que estas cuestiones son procesadas en el campo cultural, hemos podido observar las tensiones presentes entre aquéllas y las prácticas de la performance, que a manera de diálogo con un sentido tanto confluyente como de contraposición abren cuestiones en torno a lo nacional y lo racial en la música popular, específicamente la argentina.

Lo descripto ofició como punto de partida para la investigación en curso, encarada para nuestra tesis de maestría actual, cuya primera sección de trabajo etnográfico pretendemos dar cuenta aquí a través del análisis del corpus de entrevistas en profundidad realizadas a músicos de jazz argentino de distintas generaciones. Estos materiales serán puestos en relación a nudos teóricos tales como los mencionados más arriba, leídos a la luz de los estudios en música popular e identidad, hibridez e industria cultural.

Si, tal como lo hemos señalado, la imbricación entre lo representacional y simbólico con el funcionamiento de las prácticas supone su análisis conjunto, propondremos para finalizar una vía de acceso al estudio de la performance en el jazz argentino, lo que será objeto de nuestro trabajo en la segunda parte de la investigación.

 1Del baterista de jazz argentino Pepi Taveira, en una entrevista de Radiomontaje (2008).

Foto: Horacio Sbaraglia / Fuente: Web Site de Pepi Taveira

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Perspectivas sobre el jazz en Chile y Argentina

marzo 25, 10

El Centro de Estudios Trasandinos y Latinoamericanos (CETyL) de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Cuyo presentó el libro “Por las huellas de la integración en América Latina. Experiencias de la identidad y la diferencia”, en el marco del IV Congreso Interoceánico y X Seminario Argentino-Chileno realizados en Mendoza entre el 10 y 12 marzo pasados.

La publicación, compilada por Gloria Hintze del CETyL y editada por Qellqasqa, incluye trabajos de autores argentinos y chilenos sobre literatura, cine, medios de comunicación y música, entre los que se encuentra el artículo “La Cordillera Transparente: los nuevos circuitos de jazz en Chile y Argentina” de Berenice Corti, Facultad de Ciencias Sociales UBA y Miguel Vera Cifras, Radio Universidad de Chile.

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Qué hay en una foto de jazz

enero 9, 10

Nota publicada en el blog Afroamericanas, del antropólogo Alejandro Frigerio:

Dice el responsable de ese blog:
“Me llamó la atención la foto que ilustra la tapa de la excelente revista Living Jazz (abajo, y al final, la dirección de la revista online). Siempre me parecieron algo caricaturizantes las fotos de Louis Armstrong, y comentando el tema con Berenice Corti, estudiosa local del género, me envió las reflexiones que reproduzco a continuación”.
“Quienes estén familiarizados con el blog saben que siempre enfatizo que las representaciones -dibujos, fotos- sobre la cultura negra y sus creadores deben ser sometidas a un constante escrutinio crítico. Durante demasiado tiempo se reprodujeron imágenes infantilizantes, bestializantes o exotizantes de los afroamericanos de distintas latitudes que sólo contribuyeron a mantener estereotipos. Aunque esto sucede con menor frecuencia, hay que estar atento para no reproducirlo”.


Señala Berenice Corti:
Los estilos estéticos en las fotos de jazz dependen en gran medida de quién sacaba las fotos y a quién estaban dirigidas. Por ejemplo, en el caso de Louis Armstrong, habría que señalar que prácticamente fue el primer músico negro en los Estados Unidos en ser considerado una estrella masiva, por lo que puede pensarse que su imagen debía sufrir un proceso de construcción y reforzamiento estereotípico para que pudiera ser distribuida y vendida en la industria cultural.

También hay que tener en cuenta que los rostros se desfiguran cuando tocan instrumentos, en especial los de viento. La posición de la boca y los ojos hacia arriba son índices de esto, y pueden parecer hasta ridículos cuando en realidad son consecuencia de las necesidades de interpretación musical. La decisión de la imagen está entonces en quién saca la foto y qué momento se elige, como parece indicar el ejemplo de esta foto artística, tomada en un momento de descanso.

Otra imagen clásica de Armstrong es su conocida sonrisa, tan criticada por Miles Davis por su supuesta afinidad con el estilo “Tío Tom”. Pero ahora bien, ¿quién toma las decisiones en una compañía discográfica? ¿Quién elige qué foto usar?
Otro ejemplo paradigmático es el del pianista, compositor y director de big bands Duke Ellington, a quien en la década del treinta se le tomaban fotografías que hacían honor a su apodo:
Sin embargo, Ellington fue uno de los primeros músicos negros de jazz en realizar reivindicaciones raciales públicamente, como en las declaraciones al New York Times de 1928 en donde señalaba las condiciones de segregación laboral que debía afrontar en el famoso Cotton Club: “Ellos no dejan mucho espacio para el hombre de color excepto en el escenario, donde me dicen que debo tocar Jungle Music” (nombre con el que se conocía a un estilo del jazz swing, que entre otras cosas incorporaba sonidos que se asemejaban a los de los elefantes, monos y leones). La construcción de la sofisticación de Ellington no tenía que ver entonces, solamente, con que su música lo fuera (y de hecho lo era), sino con su audiencia potencial, blancos sofisticados y por qué no, negros sofisticados de la costa este.

Un quiebre muy importante sucede en las décadas del cincuenta y el sesenta con la creación del sello Blue Note, dirigido por Alfred Lion, quien contó con el trabajo del fotógrafo Francis Wolff. Ambos eran judíos alemanes por lo que su mirada sobre los músicos negros de jazz presumiblemente era distinta a la de los norteamericanos.


Aquí se ven a músicos en actitudes poco complacientes, plenos de personalidad y estilos particulares, integrados en diseños modernos, sugerentes y poco convencionales para la época y menos aún para protagonistas negros.

Aquí abajo una de las tapas más conocidas de este sello: la del disco Blue Train que presenta a un reflexivo y meditativo John Coltrane, uno de los más grandes saxofonistas de la historia del jazz, en una actitud típica de la plena producción artística, tal vez el momento previo a la perfomance o de escucha de lo que están tocando sus compañeros.

También podemos destacar aquellas fotografías producidas por los mismos artistas, en donde son muy relevantes las relacionadas a temáticas de derechos civiles. Al respecto ya habíamos visto más arriba la cubierta de Art Blakey para su disco Free for All. En el caso siguiente, vemos la tapa de la suite Freedom Now! del baterista Max Roach, en donde los músicos, en actitud desafiante, se encuentran acodados en la barra de una lechería que está atendida por un empleado blanco.
Estas imágenes son útiles para observar cómo se construyen los estereotipos raciales, y hasta qué punto éstos suelen estar naturalizados e incorporados en las distintas esferas de la cultura.
Revista Living Jazz: http://www.livingjazz.net/magazine/
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Cobertura del Buenos Aires Jazz 09

diciembre 23, 09

No te la pierdas!

En la Edición Especial de Living Jazz:

http://livingjazz.net/festival/

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Curso de Historia del Jazz en el Rojas

marzo 24, 09

El Centro Cultural Ricardo Rojas invita al curso
Historia del Jazz:
Una recorrida a través de la historia del Jazz, desde los cantos de
los esclavos en las plantaciones del sur del Mississippi hasta las nuevas tendencias de la cultura del “sample”, pasando por los estilos de Nueva Orleáns y de Chicago, el Swing, las diferentes formas de Bebop, el Free Jazz, la fusión con el Rock, el Jazz Progresivo, el Neotradicionalismo y el Acid Jazz.
Un análisis de los diferentes estilos y de cómo fueron evolucionando en relación a los movimientos sociales, políticos y culturales de cada momento, apoyado en la escucha atenta de grabaciones originales y la observación de material fílmico.

Historia del Jazz
Dictado por Willie Campins
8 clases. Lunes de 21:00 a 23:00 hs, en
Centro Cultural Ricardo Rojas, Corrientes 2038
Comienza el lunes 30 de marzo de 2009
Informes: Corrientes 2038
Para más detalles:

http://www.rojas.uba. ar
cursosrojas@ rec.uba.ar

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Jazz y Música Popular / Jazz y cultura de élites – por Berenice Corti (texto)

octubre 22, 08

Ponencia presentada en el I Congreso Internacional Artes en Cruce, Facultad de Filosofía y Letras UBA, octubre 2008.

 

“… Es frecuente que el jazz se vea asociado a prácticas de las elites vernáculas como los restó de moda, los hoteles lujosos y otros consumos favoritos, lo que ha contribuido a la construcción de un estereotipo clasista y simplificado, dotado de un aura de cierta sofisticación y relacionado a la alta cultura y la exclusividad. ¿Es posible que ésto pueda redefinir el espacio artístico y cultural del jazz de nuestra ciudad, diluyendo la historia popular de esta música afroamericana y sus programas estéticos y políticos?…”

 

LEER MAS…

 

 

Foto 1: imagen publicitaria del automóvil modelo 2008 Honda Jazz

Foto 2: Una manifestación de la Escuela de Música Popular de Avellaneda en reclamo por su precaria situación edilicia

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Este año no estoy en el festival de jazz (y me pregunto por qué)

octubre 15, 08

(Una visión autorreferencial que, por una vez, me la permito. Pido disculpas, conciente de mi nula objetividad).

De las seis ediciones -sin contar la actual- que ya pasaron del Festival de Jazz de Buenos Aires participé en cuatro (para más datos ver aquí).

La primera vez en la edición nº 1, ofreciendo mi portal de entonces (JazzClubArgentina.com, hoy no operativo) como plataforma web del evento, ya que en esas épocas los organizadores no contaban con un sitio propio.

La segunda, en 2003, proponiendo, organizando y coordinando dos mesas redondas con la participación de músicos y especialistas, inaugurando este tipo de actividad reflexiva en el Festival. Una de ellas está transcripta aquí

La tercera, convirtiendo al Centro Cultural Konex de entonces en una sede del Festival, con un ciclo de cine, una muestra plástica, conferencias, mesas redondas y conciertos, además de un homenaje a Horacio Larumbe a poco de su fallecimiento, con la proyección de su último concierto de jazz realizado en nuestro ciclo Jazz y Vinos en 2002.

Y la cuarta el año pasado, como invitada a la mesa redonda “El Jazz y la Canción Popular”.

Con la excepción de esta última, a la que asistí a título personal, el resto formó parte de las actividades que realizaba el Jazz Club como proyecto cultural. Por supuesto que por ninguna se cobró un solo peso (salvo el magro porcentaje que se obtenía en Konex por Jazz y Vinos: más o menos $20 promedio por concierto).

En la edición 2008 no me ha tocado participar. Sólo recibí una invitación general y masiva a la conferencia de prensa. Una duda feroz me asalta: ¿habrá alguna razón para ello? Digo, porque el Festival se ha propuesto abrir un espacio “para la reflexión sociológica, histórica y crítica”, con la exposición del “pensamiento alrededor del jazz”, según reza la página web del festival.

Pongámosle que haber trabajado diez años en el circuito jazzístico porteño no es suficiente, ni haber presentado y/o publicado más de una decena de trabajos académicos sobre jazz, el jazz argentino y la música independiente. Como parece no serlo tampoco el haber desarrollado una tesis sobre el jazz argentino, cuyos resultados fueron llevados como material pedagógico a un diplomado universitario en Chile y como ponencia en un congreso internacional de estudios en música popular. Ni tampoco estar trabajando en una nueva investigación sobre lo afro en el jazz argentino, temática que está presente de alguna manera en el Festival debido a, entre otras cosas, la presencia de Randy Weston.

Puede que todo ésto no alcance, porque se me hace difícil creer entonces que los motivos sean personales. No veo qué inconvenientes podría tener con esta servidora el director artístico del festival, Adrián Iaies, ya que allá lejos y hace tiempo su primer disco solista “Nostalgias y otros vicios” fue presentado en el Jazz Club, tras un ciclo mensual de conciertos realizado entre marzo y diciembre de 1998, en la época en que Notorious (el otro boliche de entonces) sólo programaba artistas de mayor edad y reconocimiento y los músicos de jazz -por falta de público- no tocaban en teatros. Menos que menos pudo haber quedado algún encono tras las divergencias que surgieron en el debate al que nos convocó el programa Radiomontaje, en septiembre de 2005, en donde se debatieron algunas cosillas sobre el circuito del jazz, los boliches y los músicos de jazz argentino.

¿Los motivos serán políticos, entonces, públicas que fueron y son mis críticas a la gestión de los actuales funcionarios del Secretario de Cultura Hernán Lombardi, heredados de la gestión de Darío Lopérfido?

O, como última alternativa, ¿serán aquéllos ideológicos, teóricos, tal vez? No, no puede ser ésto, si tenemos en cuenta que la pluralidad no sólo es deseable, sino que además constituye un imperativo de la gestión cultural en una sociedad democrática.

Entonces, descartado todo lo demás, seguro que se trata de un olvido involuntario, un traspapeleo, un acto fallido. Un no tomar en cuenta, un no ver, un olvidar. O tal vez una decisión, porque sí, porque ya estuve, o porque no tengo nada que aportar. Eso sí, me gustaría aclarar la duda, dejar a mi paranoia sin argumentos.

Esta edición me la perdí, pero en dos años -cuando sea el próximo festival- me convocan, seguro. Qué fortuna.

PD de dos días después: en La Razón del miércoles Iaies anunció que en diciembre de 2009 se va a realizar una edición dedicada a lo local, en tanto el festival internacional será cada dos años. Hecha la aclaración.